| INICIO |
PRESENTACIÓN |
EJERCICIOS ESPIRITUALES |
OTRAS ACTIVIDADES |
REVISTA AVANZAR |
CASAS |
ENLACES |

COOPERACIÓN PARROQUIAL DE CRISTO REY
Cooperadores
Parroquiales
de Cristo Rey
En 1927, mientras toma un descanso muy necesario en Veruela (Zaragoza), Dios le manifiesta más plenamente su voluntad: "Fundarás una Congregación religiosa para extender la Obra de los Ejercicios por el mundo".
El 8 de marzo de 1934, el P. Vallet, después de un intento de establecerse en Barcelona y de más de dos años de vida y trabajo apostólico en Salto (Uruguay), sin conseguir allí las vocaciones que necesita, se instala definitivamente en Francia (Maison Nazareth - Chabeuil) con sus primeros compañeros españoles.
En 1943, dará comienzo a una Congregación femenina, las Cooperatrices Parroquiales de Cristo Rey, destinada a colaborar con la de los Cooperadores en la misma empresa de salvación del hombre.
En 1945 vuelve a España y funda en Madrid la Casa Cristo Rey, para trasladarla al año siguiente a Pozuelo de Alarcón.
El 13 de agosto de 1947, muere en la brecha, como había deseado, dirigiendo en Madrid los Ejercicios espirituales a los Padres Escolapios.
P.Vallet con sus tres primeros compañeros
Después de mucha reflexión, de numerosas consultas, de un discernimiento espiritual prolongado, el P Vallet se decide, con gran dolor de su alma, a abandonar la Compañía de Jesús, para iniciar la nueva fundación. Lo hace el 3 de mayo de 1928. Así nacía la Congregación de los CPCR, instituto clerical compuesto de sacerdotes y hermanos coadjutores.
La Congregación
deberá ser ignaciana; sus constituciones deberán inspirarse
lo más posible en las de S. Ignacio. Será, pues, una congregación
religiosa clerical, es decir, sacerdotal. Esto no impedirá que muchos
de sus miembros no sean sacerdotes, sino simples religiosos, consagrados,
eso sí, como los sacerdotes con los tres votos de castidad, pobreza
y obediencia, religiosos de cuerpo entero. El P. Vallet los ve como generosos
colaboradores de los sacerdotes; sacrificados y humildes, que saben tomar
sobre sus hombros cualquier trabajo que pueda impedir la acción y eficacia
apostólicas de sus hermanos sacerdotes. Además de las clásicas
funciones de los hermanos coadjutores, podrán ejercer otras humanamente
consideradas más importantes, como las de catequistas, propagandistas,
administradores de las casas de Ejercicios, etc. Fuera de las diferencias
provenientes de la ordenación sacerdotal, entre estos hermanos coadjutores
y los sacerdotes no existirá ninguna otra. Padres y Hermanos deberán
formar una sola familia, un solo cuerpo apostólico y, como los primeros
cristianos, tener “un solo corazón y una sola alma”.

Actualmente, a partir del 16 de noviembre de 2009, la Congregación, bajo el gobierno del P. Philippe Barbier, se encuentra establecida en España, Francia, Suiza, Argentina, Chile y República Democrática del Congo.
Desaparecido el Padre, el pequeño grupo de sus hijos (29 religiosos, distribuidos en tres casas, dos en Francia y una en España) y de sus hijas (2 religiosas en Francia), con el primer compañero, el P. Juan Terradas, al frente, se va desarrollando lentamente, en medio de muchas dificultades.
El año 1979 marca, sin duda, la fecha más importante para los CPCR, después de la fundación. Roma concede a la Congregación la aprobación pontificia.