Gotas
“Todos se reunían asiduamente
Para escuchar la enseñanza de los apóstoles
Y participar en la vida común,
En la fracción del pan
Y en las oraciones”
(Hech
2,42)
Y una Casa donde habitar: su Iglesia, la de Jesucristo.
Esta Iglesia es comunidad
viva porque compuesta por miembros vivos:
todos los creyentes en Cristo,
con sus propios pastores-obispos
en comunión con el sucesor de
Pedro.
Esta Iglesia, y no otra, fue y es
garante, animadora e intérprete de
Su arquitectura original
¿cuál es?: La comunidad-madre de Jerusalén.
¡Tenía conciencia de serlo!
Se reunía con asiduidad,
para escuchar
Para ella, Iglesia-comunidad
viva, se había dicho: para su alimento.
En ella se guardaba y
permanecía, animada por la comunión,
Desde ella debía seguir
resonando, para la vida del mundo:
Entonces... Ayer... Hoy... Y siempre.
Gracias a
todas las garantías
de autenticidad e interpretación.
¡Qué seguridad! ¡Qué alegría!
¡Cuánta paz!
Es necesario, y vale la
pena, hacer propia
en sintonía con la fe de
En ella se profundiza con
la meditación,
se aprende a
vivirla con la catequesis,
se celebra y se
canta en el culto, se actualiza en la homilía,
y se va haciendo Vida en la contemplación
y la caridad.
Ella modela por dentro y da
forma hacia fuera. ¡María es modelo!
El encargo y la promesa de la presencia de
Cristo
y de la acción de
su Espíritu
siguen vigentes en
¡Ojalá escucharais hoy su voz! (Salmo
95/94,7).
P. Gregorio