Parábolas y respuestas

sobre la actuación del mal espíritu

 

2ª: Contra la seducción, apertura al director espiritual

Más criterios

Federico:

Sigamos ahondando en los criterios a tener en cuenta en la tentación. Fíjate en otra estrategia del enemigo y deduce cómo hay que responder. ¡No te asustes! es la más larga de las reglas que nos da San Ignacio:

 

Segunda comparación:

Un hombre seductor

«Asimismo se comporta como falso amante que quiere pasar inadvertido, quedar oculto para no ser descubierto. Actúa como un hombre falso que, hipócri-tamente, pretende seducir a la hija de un buen padre o a la mujer de un buen marido. Quiere que sus palabras y persuasiones permanezcan en secreto, y le desagrada mucho cuan­do la hija al padre, o la mujer a su marido le descubre sus falsas palabras y sus perversas intenciones, porque fácilmente intuye que no podrá salirse con la empresa comenzada; así el enemigo de la naturaleza humana, cuando mete sus astucias y persuasiones en el alma justa quiere y desea que sean recibidas y guardadas en secreto. Pero cuando el alma las descubre a un buen confesor, o a otra per­sona espiritual que conozca sus engaños y malicia, mucho le des­agrada porque se da cuenta que no podrá salirse con su malicia, al ser descubiertos sus engaños manifiestos.»

Seduce ocultando

sus malas intenciones

La segunda manera de comenzar y desarrollarse la tentación, se puede comparar al mujeriego. Si para la regla anterior el Santo se servía del símbolo de una mujer y no la retrataba buena sino perversa; ahora, lo hace con una parábola que refleja más aún su época, una situación de la corte donde solía  estar presente el donjuán. Tampoco el varón, con esta actitud, queda bien para­do . ¡Que quede claro que San Ignacio no era antifeminista!

Comprendamos la identidad del enemigo con sus artimañas: El seduc­tor actúa solapadamente, se mueve ocultamente. Coincide con lo que nos dice la Biblia de Satanás: «Y no fue Adán el que se dejó seducir, sino que Eva fue engañada y cayó en el pecado». (1ªTim 2, 14); «Y así fue preci­pitado el enorme Dragón, la antigua Serpiente, llamada Diablo o Satanás, y el seductor del mundo entero fue arrojado...» (Ap 12, 9); «El Diablo que los había seducido, será arrojado al estanque de azufre ardiente...» (Ap 21, 10); «Revestíos con la.armadura de Dios, para que podáis resistir las insidias del demonio» (Ef6, 11). Nuestro enemigo no conoce la nobleza ni sabe ser franco.

 

Táctica del enemigo:

Secreto y oscuridad

Federico, ¿cuál es la maniobra del enemigo?... «¡Ay del solo que cae!, que no tiene quien lo levante» (Ecl 4, 10) Te induce a un mutismo que supera la propia timidez. Busca la clandestinidad. Hace como el lobo que al atacar a una oveja del rebaño, para que no alborote a las demás con su balido e incluso despierte al pastor, la atrapa mordiéndole el cuello. Es el «príncipe de las tinieblas», el enemigo que siembra la cizaña en el campo a la hora que la gente dormía. (CfMt 13, 24-25).

 

¿Cómo hay que proceder?:

Transparencia

Para afirmar la actitud de resistencia, debes descubrir con clari­dad la tentación recurriendo al Acompañante Espiritual o Confesor o a una persona espiritual calificada. Así tendrás ya media batalla ganada. Sobre todo cuando estés tentado de no decir las propias vivencias, no hacerlo de manera clara o diferirla para más tarde, por vergüenza o por otros motivos: «se va a desilusionar de mi», «¿qué va a pensar?», «esta muy ocupado», «¿por qué lo voy a molestar?», «¡me va ha echar!», «lo puedo manejar solo», «no me va a entender», «siempre lo mismo», o pensamientos y sentimientos contra el Acompañante... En el camino a Emaús (Le 24, 13ss.), Cristo mete el dedo en la llaga de los discípulos y así pueden hablar, sacar de adentro y el Señor les va devolviendo la fe, la esperanza y el amor.

Ejemplo vivido

Un ingeniero francés fue a hacer los ejercicios con el P. Vallet. Estaba incómodo por la habitación, las meditaciones sobre el pecado y el infierno... una voz le susurraba: «¡No vas a aguantar!» Para, colmo le avisan, por teléfono, que le habían robado la bicicleta (vehículo muy apreciado en el tiempo de guerra que se vivía). Prepara su valija pero, antes de retirarse, piensa que es educado despedirse del Padre Director. Va al despacho del Padre. Golpea. —¡Adelante! -le dice-, y mientras abre la puerta le pregunta: - «Usted, ¿necesita algo?».   En   ese instante,   el  ingeniero sintió que alguien lo soltaba y contestó: —«No , Padre, quería decirle que me quedo». Y se quedó.

Verbalizar

El mismo Padre Fundador nos deja esta regla: «No deben guardar secreta ninguna tentación, antes descúbranla luego al P. Espiritual o Al Supe­rior o al Confesor, evitando el hallarse solos en el combate contra las potencias del mal.» No caigas en la tentación de guardarte una carta... todas sobre la mesa.

Sinceridad

 Ten en cuenta, Fede, que cuando se pierde sinceridad con el acompañante espiritual, uno se vuelve más opaco consigo mismo y con Dios.

 

Claridad

Fede ,¿Cómo es tu apertura de conciencia con el acompañante espiri­tual? ¿Total, poca, apenas? Dios bendice tu claridad de conciencia con el guía.

 

Objetivar

El simple hecho de contar te ayuda a objetivar y a clarificarte a ti mismo; se trata sin duda, de manifestar con transparencia el secreto a alguien que te pueda ayudar, ya que está el peligro de buscar a aquel que justifique indiscretamente tu posición.

Te dejo, para tu botiquín de primeros auxilios para el discernimiento espiritual, otra lúcida descripción de la dañosa actuación del enemigo y de cómo contraatacar. Tu amigo de siempre.

P. Hugo

 

 

 

[326] La Decimotercera regla [de discreción de espíritus]. «Asimismo [el mal espíritu] se hace como vano enamorado en querer ser secreto y no descubierto. Porque, así como hombre malo, que, hablando a mala parte, requiere a una hija de un buen padre o a una mujer de buen marido, quiere que sus palabras y sua-siones sean secretas; y al contrario le displace mucho, cuando la hija al padre o la mujer al marido descubre sus vanas palabras y intención depravada, porque fácilmente colige que no podrá salir con la impresa comenzada: de la misma manera, cuando el enemigo de natura humana trae sus astucias y suasiones a la ánima justa, quiere y desea que sean recibidas y tenidas en secreto; mas cuando las descubre a su buen confesor, o a otra persona espiritual que conozca sus engaños y mali­cia, mucho le pesa; porque colige que no podrá salir con su malicia comen­zada, en ser descubiertos sus engaños manifiestos.

 

Práctica para el discernimiento espiritual:

Meditación práctica: Orando con tu vida.

Pide: Conocimiento de los engaños del mal caudillo y ayuda para guardarte de ellos y conocimiento de la vida verdadera que enseña el Sumo y verdadero capitán, y gracia para imitarlo.

2° Continúa con este memorial fenomenal de lo vivido, bajo la mirada amorosa de Dios y pregúntate: ¿Cómo es tu apertura de conciencia con el acompañante espiritual o confesor?

3° Sigue  tomando  nota en tu historia clínica sobre el discernimiento y escribe lo quieras decir al Señor.

(Personalmente o comunitariamente puedes In tomar esta pauta para ver si en las tentacio­nes tu familia, la comunidad parroquial, etc. pone todas las cartas sobre la mesa)