SAN
ENRIQUE DE OSSÓ
Fundador de
“No nos dañará ninguna adversidad
si no nos domina ninguna iniquidad”
Sacerdote catalán de profunda
espiritualidad teresiana, vive en
Tercero de los hermanos nacidos del
matrimonio de Jaime y Micaela, labradores acomodados, nace el 16 de noviembre
de 1840 en Vinebre, provincia de Tarragona.
De su padre recibe “la dirección práctica para el mundo del comercio en el que
él me intentó encaminar. De mi madre, una profunda espiritualidad que me lleva
hacia la vocación religiosa”. “Con 14
años, al morir mi madre, me fui al Monasterio de Monserrat para servir como
ermitaño a los pies de
Comienza en un barrio barcelonés de
pescadores y al cabo de corto tiempo ya está organizada una amplia labor
evangélica en toda la diócesis. “Congregué la infancia, la juventud e hice
hincapié en la mujer, corazón de la familia, porque educar a un niño es formar
una persona; educar a una mujer es
formar a una familia”.
Nutre sin pausa su vida de sacerdote, de catequista, de pedagogo, de periodista, de
escritor, con
una profunda vida de oración y de contemplación. Los escritos de santa Teresa de Jesús fueron
su fuente de inspiración y de iniciación.
Sus lemas:
“Todo por Jesús” “Ser todo de Jesús”
“Ser otro Jesús en la tierra” “Pensar, sentir, amar como Cristo Jesús; obrar, conversar y hablar como El; conformar,
en una palabra, toda la vida con la de Cristo. Revestirme de Cristo Jesús es mi
ocupación esencial”. Ideales que comunica con fuerza y vigor a
todas las personas que siguen sus pasos.
En 1870, con apenas 30 años, inicia sus
fundaciones: En ese mismo año nacen «
En 1876 funda la «Hermandad Josefina»,
para hombres de toda edad y profesión,
y lo que él denomina «El Rebañito
del Niño Jesús», para la infancia.
Finalmente, lo que es la gran obra de su vida: la
«Compañía de Santa Teresa de Jesús», instituto religioso femenino extendido en
la actualidad por Europa, América, Asia y África que, de acuerdo con el carisma
de santa Teresa, difunde el conocimiento y amor a Jesucristo por todo el mundo.
“Este
debe ser vuestro único afán: ser todas de Jesús. Que no haya cosa en vuestro interior y
exterior que no predique a Jesús”.
Enrique es un hombre de acción incesante.
Con múltiples ocupaciones y viajes busca la máxima eficacia apostólica
“aprovechando al máximo todos los dones naturales y
sobrenaturales que todos poseemos.
Organicémonos. Organicémonos siempre con mentalidad estratégica para
planificar todas las acciones, logrando un efecto multiplicador para mayor
gloria de Dios. Los ideales deben ser
siempre muy altos en todas las cosas.
Que den como resultado práctico un mayor aumento de los intereses de
Jesucristo en cualquier parte”.
Prologa su presencia y labor incansable
por medio de la pluma. Escritor
infatigable y constante en sus escritos y cartas breves, muy breves a veces,
pero muy condensadas con la fuerza de su pensar, de su espiritualidad, de su
afecto sobrio y tierno.
La prensa, los libros, los folletos son
otro modo de extender y multiplicar su acción directa.
Nacen nuevas Publicaciones: la «Guía
Práctica del Catequista», el «Tesoro de
No cesan sus numerosos escritos para sus
Asociaciones. Publica libros de
texto, infinitas obras de devoción. Se preocupa de acercar a todos la doctrina
social de
El rasgo más impactante de la personalidad
de Enrique es la capacidad de integrar una profunda interioridad con una
actividad vertiginosa. Él, que firma
muchos de sus artículos con el seudónimo de “El
Solitario”, se retira con
frecuencia en busca de silencio para encontrar a Dios y entrar en oración. El
Desierto de Las Palmas, convento carmelitano en la ciudad castellonense de Benicasim, es uno de sus lugares preferidos. La experiencia
aprendida de Teresa de Jesús le lleva a ser hombre maestro de oración. También
llegan las cruces a su existencia.
Desde
Ante la incomprensión y el conflicto, que
él llama “contradicción de buenos”, dice: “Que no
salga jamás de mis labios una crítica que aniquile. La verdad padece, pero no
perece. Esperemos y veremos. Callemos y oremos. Debemos ahogar el mal con la
abundancia del bien. No seamos jamás vencidos por el mal, sino venzamos al mal
con el bien. No nos estorbemos cuando se trate de promover la mayor gloria de
Dios o los intereses de Jesús, sino más bien ayudémonos mutuamente. No nos dañará ninguna adversidad si no nos
domina ninguna iniquidad”.
Momentos difíciles se presentan. Abandonado por
Es el año 1896. Tiene 55 años. El día 27 de enero aparece muerto. Un derrame
cerebral le lleva a la presencia del ansiado Padre. Fruto de esos días de
aislamiento son sus escritos plenos de serenidad, de esperanza, de nuevos proyectos.
Sus restos reposan en la capilla del
noviciado
Patrono de los catequistas españoles, es
beatificado en Roma en 1979 y declarado santo por Juan Pablo II el 16 de junio de 1993.
José Ramón González.