De lanzador de beisbol

a monje en una abadía californiana

 

Publicamos el generoso gesto de un beisbolista que ha cambiado «de chaqueta». Encontró esta noticia en una revista americana nuestro fiel amigo José Camino, que lleva muchos años trabajando como traductor en la sede de la ONU de Nueva York. Al enviárnosla traducida. nuestro amigo desea que « Al menos pueda servir de ejemplo a alguien indeciso, sobre todo en este Año del Sacerdocio. Un abrazo»  José Camino

 

Desme es un californiano de 23 años, que en agosto entrará en el noviciado de la abadía de san Miguel, en Silverado (California). Ha capitalizado con su decisión sorprendente la atención de los periodistas deportivos. En diferentes entrevistas ha explicado su llamada. “Es algo casi milagroso. Dios se ha valido de este medio más de lo que yo podía imaginar”.

Su historia es ciertamente llamativa, si se tiene en cuenta que tuvo un fenomenal regreso al deporte y fue nombrado el jugador más valioso de la liga de otoño de Arizona.

“Sin embargo, cada vez que oraba me preguntaba: ¿Hay algo más, Díos mío, que el béisbol? Incluso después de haber tenido una temporada magnífica, mejor de lo que podía imaginar, no tenía sensación de paz y de plenitud”, ha declarado a Catholic Voice, el periódico de la diócesis de Oakland.

Desme fue atraído a la abadía de San Miguel por la austeridad de su estilo de vida, por el énfasis en la liturgia premonstratense y por la vida en comunidad. Ahora le esperan entre nueve y diez años de estudio y formación hasta que sea ordenado. También reconoce que ha sido encaminado en su decisión gracias a sus padres y a sus hermanos, que lo han apoyado totalmente en su decisión.

Creció ayudando a misa en la parroquia de san Clemente, en su pueblo, Baskerfield, y luego en la parroquia de san Francisco, adonde se trasladó su familia como feligreses cuando esta parroquia comenzó la liturgia en latín*.

Su discernimiento sobre su llamada se afianzó durante los meses que pasó en el banquillo a causa de una lesión en el hombro y en las muñecas. “El béisbol ha sido mi vida, de manera que, cuando eso ya no pudo ser totalmente, comencé a pensar más acerca de qué estaba haciendo en el campo, si aquello que tanto me gustaba y a lo que he dedicado tanto tiempo un día habría de tener un final. Dios me ha dotado de facultades y talento para el deporte, pero hay un bien mayor, de modo que después de pensarlo he considerado que esa habilidad y ese talento en el fondo pueden ser sencillamente la base para descubrir un espectro más ambicioso”.

Desme entrará en la abadía para comenzar sus cuatro meses de postulante el día 27 de agosto, día de santa Mónica. Para Desme, la llamada de Dios no ha sido ni como el restallido de un látigo en su vida, ni como el disparo embalado de una pelota de béisbol, sino como un remolcador que lo desplazaba hacia otras aguas a través de la oración y los acontecimientos.

Aconseja a cada uno que sienta ese arrastre que vaya investigándolo poco a poco. “Eso no significa que tengas que meterte luego en un convento o que vayas al seminario. Simplemente reza por ello».

* Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la misa en latín es bastante común en algunas iglesias de Estados Unidos, esencialmente los domingos, y cuenta con bastantes feligreses.