De lanzador de beisbol
a
monje en una abadía californiana
Publicamos el generoso gesto de un beisbolista que ha
cambiado «de chaqueta». Encontró esta noticia en una revista americana nuestro
fiel amigo José Camino, que lleva muchos años trabajando como traductor en la
sede de
Desme es un californiano
de 23 años, que en agosto entrará en el noviciado de la abadía de san Miguel,
en Silverado (California). Ha capitalizado con su
decisión sorprendente la atención de los periodistas deportivos. En diferentes
entrevistas ha explicado su llamada. “Es algo casi milagroso. Dios se ha
valido de este medio más de lo que yo podía imaginar”.
Su historia es
ciertamente llamativa, si se tiene en cuenta que tuvo un fenomenal regreso al
deporte y fue nombrado el jugador más valioso de la liga de otoño de Arizona.
“Sin embargo, cada
vez que oraba me preguntaba: ¿Hay algo más, Díos mío, que el béisbol? Incluso
después de haber tenido una temporada magnífica, mejor de lo que podía
imaginar, no tenía sensación de paz y de plenitud”, ha declarado a Catholic Voice, el
periódico de la diócesis de Oakland.
Desme fue atraído a la
abadía de San Miguel por la austeridad de su estilo de vida, por el énfasis en
la liturgia premonstratense y por la vida en comunidad. Ahora le esperan entre
nueve y diez años de estudio y formación hasta que sea ordenado. También
reconoce que ha sido encaminado en su decisión gracias
a sus padres y a sus hermanos, que lo han apoyado totalmente en su decisión.
Creció ayudando a
misa en la parroquia de san Clemente, en su pueblo, Baskerfield,
y luego en la parroquia de san Francisco, adonde se trasladó su familia como
feligreses cuando esta parroquia comenzó la liturgia en latín*.
Su discernimiento
sobre su llamada se afianzó durante los meses que pasó en el banquillo a causa
de una lesión en el hombro y en las muñecas. “El béisbol ha sido mi vida, de
manera que, cuando eso ya no pudo ser totalmente, comencé a pensar más acerca
de qué estaba haciendo en el campo, si aquello que tanto me gustaba y a lo que
he dedicado tanto tiempo un día habría de tener un final. Dios me ha dotado de
facultades y talento para el deporte, pero hay un bien mayor, de modo que
después de pensarlo he considerado que esa habilidad y ese talento en el fondo
pueden ser sencillamente la base para descubrir un espectro más ambicioso”.
Desme entrará en la
abadía para comenzar sus cuatro meses de postulante el día 27 de agosto, día de
santa Mónica. Para Desme, la llamada de Dios no ha
sido ni como el restallido de un látigo en su vida, ni como el disparo embalado
de una pelota de béisbol, sino como un remolcador que lo desplazaba hacia otras
aguas a través de la oración y los acontecimientos.
Aconseja a cada uno
que sienta ese arrastre que vaya investigándolo poco a poco. “Eso no
significa que tengas que meterte luego en un convento o que vayas al seminario.
Simplemente reza por ello».
* Contrariamente a
lo que pudiera pensarse, la misa en latín es bastante común en algunas iglesias
de Estados Unidos, esencialmente los domingos, y cuenta con bastantes
feligreses.