EL
ORIGEN DE
¿Cuándo empezó?
El
Concilio Vaticano II afirma que el Padre estableció convocar a quienes
creen en Cristo en la santa Iglesia, que ya fue prefigurada desde el origen del
mundo, preparada admirablemente en la historia del pueblo de Israel y en
En la frase, cinco verbos son importantes: prefigurar,
preparar, constituir, manifestar y consumar. A través de ellos se ve
claramente que
Pero se da un momento, -los tiempos definitivos-, en
los que
Primeros pasos
El centro de la predicación de Jesús fue, sin duda, la
cercanía del Reino de Dios, es decir, la presencia amorosa y decisiva de Dios
para con toda la humanidad (véase Mc 1,15 y Mt 4,17).
Todo eso, por cierto, quedaba concretado en la persona y en la obra de Jesús, a
la que Él invitaba a todos sin excepción. Y con la que
oraba: Padre Nuestro (véase Mt 6-9-15 y Lc 11,
2-4).
El Reino, como es obvio, necesitaba también un pueblo en el
que pudiera hacerse presente, que le acogiese, lo hiciera concreto y visible, y
que lo anunciase a los demás: tal, el «Pueblo de Dios». Y lo que Jesús hizo, en
la perspectiva de los profetas (véase por ejemplo, Is
2,2-5), fue convocar al pueblo de Israel, invitándole a una unión definitiva
aceptando el Reino de Dios. Cosa que no logró y fue llorada por Jesús (véase Mt
23,37 y Lc 13,34).
En ese marco hay que situar uno de los hechos más relevantes
y significativos de Jesús, como es la elección de los doce Apóstoles, entre sus
discípulos. «Doce» significaba precisamente el «restablecimiento» de Israel,
tan vivo y esperado desde antiguo entre su pueblo. Y además, la promesa del
primado de Pedro (véase Mt 16,18) y su confirmación (véase Jn
21,15-17).
Es claro en todo el Evangelio: lo que Jesús promovió con la
predicación del Reino de Dios, fue un amplio movimiento de seguidores:
discípulos, amigos, mujeres, curiosos, enfermos marginados, pecadores, etc., lo
que se ha llamado acertadamente «movimiento intrajudío
de renovación».
Con la muerte de Jesús, huyen y se dispersan; pero tras el
anuncio de
Y ahora, el nombre
Es
hoy sentir común que entre finales del
siglo I y principios del siglo II este «movimiento intrajudío de renovación», que el Nuevo Testamento califica
como «camino», «los santos», «los nazarenos», «la secta o facción nazarena»,
los «cristianos».., pasa a ser reconocida
progresivamente de forma diferenciada del pueblo judío con el calificativo
específico de «Iglesia»
(así,
entre otros, el teólogo Pié-Ninot).
Ahora ya decididamente y de modo progresivo se va realizando
el distanciamiento de los cristianos de quienes querían seguir siendo el pueblo
judío porque rechazaban las enseñanzas de los Apóstoles centrada en Jesús de
Nazaret. En un tal contexto, los seguidores de Jesús adoptan de forma
preeminente el nombre «Iglesia». Palabra que el Antiguo Testamento había
usado para calificar la asamblea fundacional del pueblo hebreo en el monte
Sinaí, y que significaba «la comunidad convocada por Dios» para comunicarles
Fundación progresiva
Esta idea de fundación progresiva de
Esos datos, conforme al documento de
1-las promesas veterotestamentarias sobre
el pueblo de Dios; 2 -la amplia llamada de Jesús a todos los hombres a la
conversión y a la fe; 3 -la vocación e institución de los Doce como signo del
futuro restablecimiento de todo Israel; 4 -la imposición del nombre a Simón
Pedro y su lugar preeminente en el círculo de sus discípulos y su misión; 5 -el
rechazo de Jesús por parte de Israel y la ruptura entre el pueblo judío y los
discípulos de Jesús; 6 -el hecho de que Jesús, al instituir
Conclusión. Adviértase que ninguna etapa de
éstas, tomada por sí sola, es totalmente significativa. Pero todas unidas muestran
con evidencia que la fundación de
Gregorio Rodríguez, cpcr