Expiación del pecado
y exaltación de la santidad
Párrafos
del discurso inaugural del Cardenal Rouco, en la Conferencia Episcopal
Española (19-abril-2010)
El Papa vuelve
A España: Santiago y Barcelona
La pasada visita a
Valencia y la próxima de Madrid (Jornada mundial 2011) se encuadran en
acontecimientos a los que el Santo Padre convoca a toda la Iglesia y que, por eso,
tienen un sentido pastoral universal que afecta directamente a toda la Iglesia católica (...). En
el caso de la visita anunciada para noviembre, podríamos decir que el peso de
su significado se distribuye precisamente de modo inverso. Se trata de una
visita pastoral propiamente a España, particularmente dirigida a nosotros (...)
La visita será a
dos lugares concretos, con unos motivos eclesiales específicos y una gran
significación para la vida y la misión de la Iglesia en el momento actual de la sociedad
española y también de la europea.
El 6 de noviembre,
Dios mediante, en pleno Año Santo Compostelano, el Papa visitará Santiago de Compos-tela, donde la Iglesia guarda el sepulcro y la memoria del
Apóstol Santiago, el primer evangelizador de España. Benedicto XVI ha dicho que viaja a Santiago como un peregrino más.
Pero es la primera vez que el Papa viene a Santiago con motivo de un Año Santo,
lo que contribuirá, sin duda, a reavivar la conciencia del sentido jacobeo de
nuestra historia eclesial
Luego, el 7 de
noviembre, Benedicto XVI consagrará en Barcelona el
templo expiatorio de la
Sagrada Familia, obra cumbre de un genial arquitecto: el
siervo de Dios Antonio Gaudí (1852-1926). Su gran
espacio interior, dividido en cinco airosas naves, ha sido ya cubierto y se
halla en condiciones para acoger la celebración del culto divino. Los ocho
esbeltos campanarios de las fachadas del nacimiento y de la pasión dibujan un
perfil bien conocido en todo el mundo. (...)
La idea y la
realización del templo de la
Sagrada Familia hay que situarlas en relación con la devoción
creciente a la familia de Nazaret que culminaba con la institución de la
celebración litúrgica de la
Sagrada Familia por León XIII en
1893. El mismo papa que había escrito una encíclica pionera sobre la unidad de
la familia, basada en el matrimonio, en 1880 (Arcanum
divinae sapientiae), y
que publicó en 1891 la importantísima Rerum novarum,
sobre la cuestión social, en la que no falta tampoco una clara enseñanza sobre
la familia y su prioridad en el justo ordenamiento de la sociedad. En 1882 se
comienzan las obras del templo de la Sagrada Familia y en 1883 Gaudí
se hace cargo de ellas, terminando la cripta, que hoy cobija su sepulcro..
La consagración de la Sagrada Familia
por el Papa nos permitirá, pues, reflexionar sobre aspectos de gran relevancia
para el hoy de nuestra Iglesia.
Desde un punto de vista espiritual,
hemos de estar dispuestos al reconocimiento y a la expiación de nuestros
pecados en este campo, como nos recuerda el carácter expiatorio del templo que
será consagrado por el Papa. Fue éste precisamente uno de los campos a los que
nuestra Asamblea Plenaria volvía la vista al terminar el siglo XX para acogerse al perdón de Dios: (...)
Con Benedicto XVI,
en el quinto aniversario de su pontificado
Justamente hoy, 19
de abril, hace cinco años de la elección de Benedicto XVI.
(...). Damos gracias a Dios, que ha querido llamar a la Cátedra de Pedro a un
hombre entregado al servicio de la
Iglesia de un modo tan clarividente y generoso.
Nos duelen en el
alma los graves pecados y delitos cometidos por algunos hermanos en el
sacerdocio y por algunos religiosos que han abusado de menores, traicionando la
confianza depositada en ellos por la
Iglesia y por la sociedad. También han actuado así algunos
laicos con cargos eclesiales. Deben ciertamente responder de sus actos ante
Dios y ante la justicia humana. Nosotros, como otros episcopados, hemos puesto
y, según las necesidades, pondremos con más cuidado los medios adecuados para
prevenir y corregir casos de ese tipo (...) Pero tampoco podemos admitir que
acusaciones insidiosas sean divulgadas como descalificaciones contra los
sacerdotes y los religiosos en general y, por extensión, contra el mismo Papa.
Estamos con
Benedicto XVI, por cuyo pontificado damos gracias a
Dios. Es a él precisamente a quien debemos luminosas orientaciones para la
renovación de la vida de la
Iglesia en fidelidad al Concilio Vaticano II
La consagración a Dios en el celibato,
libremente asumido por su amor, es un medio excelente de santificación que ha
de ser cultivado con las condiciones y los medios señalados por la Iglesia, más, si cabe, en
un contexto en el que es puesta en cuestión no sólo por un modo de vida
hedonista y relativista, bastante generalizado, sino también por una crítica
teórica, sin fundamento, que se opone a la experiencia contrastada de la Iglesia. De todo ello
nos ha hablado el Papa con especial humildad, sabiduría y claridad.
Nuevos santos y beatos españoles
La Iglesia ha sido bendecida
en España con una pléyade de figuras de grandes santos que jalonan su historia bimilenaria. Tampoco nos faltan en estos tiempos hermanos
que nos señalen con el ejemplo radiante de sus vidas el camino del verdadero
amor a Jesucristo y al prójimo. Ahí están los mártires del siglo XX, muchos ya beatificados y algunos canonizados (...).
Ahí están los dos
últimos canonizados en Roma el pasado mes de octubre por Benedicto XVI: San Francisco Coll y Guitart, promotor de obras
educativas para los niños y niñas más pobres de su tiempo; y San Rafael Arnáiz Barón, el joven que dio su vida a Cristo por el
bien y la paz de los cuerpos y de las almas, especialmente de aquellas
generaciones de jóvenes enfrentadas en una guerra fratricida, que eran las
suyas; él, que no llegó a culminar institucionalmente su vocación de trapense,
abrió fecundos surcos para la siembra del amor limpio, amor de Dios y de los
hermanos.
En este curso
pastoral, siete nuevos beatos han entrado ya o están a punto de entrar en el
catálogo de la santidad de la
Iglesia en España: un obispo, el cardenal Ciriaco María
Sancha y Hervás (1833-1909), segundo obispo de
Madrid y arzobispo de Toledo, pastor cercano y maestro del anuncio libre del
Evangelio en tiempos difíciles (beatificado en Toledo el 18 de octubre pasado);
un sacerdote, José Samsó y Elías (1887-1936),
párroco querido en Santa María de Mataró (Barcelona)
y ejemplar catequista, cuyo martirio salvó literalmente de la muerte a otros
“condenados” de su pueblo (beatificado en Mataró el
pasado 23 de enero); un joven jesuita del siglo XVIII,
Bernardo de Hoyos (1711-1735), que en brevísimo tiempo puso en marcha
entre nosotros el hondo movimiento de la devoción al Corazón de Cristo
(beatificado ayer mismo en Valladolid); el padre José Tous y Soler (1811-1871),
capuchino y sacerdote ejemplar que, movido por el amor a los niños carentes de
educación, fundó las Hermanas Capuchinas de la Madre del Divino Pastor (será beatificado el
próximo domingo, del Buen Pastor, día 25 de abril, en Barcelona); Manuel
Lozano Garrido (1920-1971), conocido como “El Lolo”, joven de Acción
Católica, periodista que ejerció su apostolado no sólo con su ágil pluma, sino
también a través del misterio del dolor en su propia vida (será beatificado en
Linares, Jaén, el próximo 12 de junio); Fray Leopol-do
de Alpandeire (1864-1956), que se hizo hermano
capuchino a los treinta y cinco años para ser santo y que, como sabe todo el
pueblo andaluz, fue efectivamente otro Francisco de Asís, pobre evangélico
enamorado de Jesucristo (será beatificado en Granada el 12 de septiembre); y María
Isabel Salvat y Romero (1926-1998), sucesora de Santa Ángela de la Cruz al frente de las
hermanas de la Cruz,
que será beatificada en Sevilla el próximo 18 de septiembre.