Ayudas para descubrir lo que Dios quiere de cada
uno
Querido amigo:
¿Que te sentiste
reflejado tantas, pero tantas veces, a lo largo de tu vida personal, social,
familiar, eclesial, en las situaciones de las que hablé en el correo anterior? Seguramente
te ocurrirá lo mismo cuando termines de leer y reflexionar en el que te estoy
escribiendo, que completa el anterior y que convendría lo pusieses en paralelo
con éste.
segunda situación personal
Te describo la otra
posible situación en la que te puedes encontrar. Es totalmente opuesta a la que
te mencioné. Para que captes la diferencia fundamental, te transcribo esta vez
la segunda regla de San Ignacio.
«En las personas que intensamente van purificándose de sus
pecados, y en el servicio de Dios nuestro Señor de bien en mejor progresando,
sucede de modo contrario a lo que se dice en la primera regla. Porque entonces
es propio del mal espíritu morder -con escrúpulos-, entristecer y poner
impedimentos, inquietando con falsas razones para que no avance. Y propio es
del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas, inspiraciones y
quietud, facilitando y quitando todos los impedimentos, para que siga
progresando en el buen obrar.»
ir de bien en mejor:
tiende resueltamente
hacia dios
Aquí te encuentras con otra orientación
fundamental de la vida espiritual, cuando has tomado tu conversión en
serio, perseveras en el Señor con fidelidad y generosidad. Quizás caes a
veces, y no llegas a desarraigar totalmente el pecado, ya que no es fácil
desmontar una vida incoherente y todavía no has adquirido el hábito de la
virtud. Tal vez, descubres cada día nuevos pecados. Pero en ese más y menos no
llegas a cambiar tu determinación fundamental de apartarte del mal y de querer
vivir desde Dios, sirviéndolo.
Dos «espíritus»
Al cambiar la
dirección fundamental, los espíritus cambian de campo y sus tácticas son
diametralmente opuestas.
Ahora el enemigo te pone trabas y/o «miguelitos»
en el camino; quiere parar el proceso de crecimiento en Dios a través del:
falso sentimiento de culpabilidad
L Dolor falso, lo que se llama en psicología, conflicto de
culpabilidad o en teología espiritual: escrúpulos. Un ejemplo para que
me entiendas: Decidiste algo muy importante para tu
vida espiritual, lo hiciste lo mejor posible. Y después te viene la turbación
de no haberlo hecho del todo bien y se te va quitando la paz que tenías. Estos
escrúpulos te encierran en ti mismo, no te llevan a Dios.
entristecer
L Entristecerte, de
repente, sin motivo. No sabes porque ahora te pasa esto, y pesa más porque está
contrapuesto con la alegría que tenías.
poner
impedimentos
L Moverte la escalera con distintos obstáculos para que te
desanimes y no sigas subiendo en el camino del bien, de la virtud. Intentará
convencerte de que no eres capaz para el servicio de Dios, de que es demasiado
para ti: «¿Para qué?»; «no sigas, no vas a aguantar,
te vas a cansar»; «a tu edad»; «ya es tarde»; «has aguantado demasiado, otros
hacen menos». Buscará asustarte para que no te metas: “no serás aceptado”, «te
expondrás inútil mente», «tanto sacrificio te volverá un amargado», «¡no podrás!», «¿qué pensarán de ti?»; «¡piensa en el
pasado!»...
Apoyándose en las
dificultades que tú sientes, te lleva al desaliento, te hace perder poco a poco
la propia estima o la que Cristo te tiene, para que abandones el camino
emprendido.
también
jesús lo experimentó
Jesús mismo
experimentó estos impedimentos cuando oraba en el huerto. Los evangelios nos
hablan de que padeció: miedo, tristeza «hasta el punto de morir» (hoy diríamos
una terrible depresión), hastío... (Mt 26, 37-38; Mc 14, 33-34; Lc 22, 44).
inquietar con falsas razones
para que no avance
L Te provocará inquietudes con falsas razones. Pienso
que es lo más característico de los obstáculos que pone el mal espíritu en esta
situación. Ya no se contenta con atacarte en la parte imaginativa y sensible,
sino que procura también trastornarte la razón. Son falsas razones en el orden
espiritual, lluvias de ideas casi irrebatibles, en apariencia prudentes (porque
encierra la mentira y el engaño), pero perjudiciales para la vida
espiritual porque si no te apagan, al menos disminuyen el entusiasmo de
la vocación o de la generosidad en el servicio de Dios.
casos
Te recomiendo leer
Tobías 3, 8 ss, verás cómo la esclava le hace de mal
espíritu a Sara y hasta dónde puede llevar. La experiencia de San Ignacio en el
hospital de Manresa es también muy gráfica. Todo comenzó con una extraña
aparición, una serpiente llena de ojos que le decía: «¿Y
cómo podrás soportar una existencia llena de sacrificios, durante los 70 años
que te quedan?» Lo inquietaba en cuanto a su perseverancia en el comportamiento
virtuoso, haciéndole parecer demasiado largo vivir esa situación difícil.
Buscaba desmoralizarlo, interceptarle, para que abandone el impulso
ascensional.
importante
Te hace creer que
tu vida estará llena de sufrimientos, pero nada te dice de las gracias que Dios
te dará si te la pidiera. Es importante para el discernimiento tener en cuenta
más el sentimiento, que el pensamiento que lo causa. Este último puede ser
verdadero, mientras que el sentimiento de inquietud pone en evidencia la
tentación. Además preguntarte ¿Hacia dónde me lleva?... ¿Me estanca, enreda,
distrae...?
El buen espíritu por el contrario,
como aliado, te alienta, invitándote a la novedad de Dios, a lo nuevo,
dándote:
da ánimo y
fuerzas
J Ánimo y fuerzas para la santidad, te impulsa a la
generosidad y a la entrega total. Te da confianza y te ensancha el corazón: «Levántate,
toma tu camilla y camina» (Mc 2, 11)
consuelos
J Consolaciones, alegrías
profundas sea en la oración, como en los sacrificios, humillaciones, etc. Uno
de los nombres del Espíritu Santo es precisamente el de Consolador o Paráclito
(Defensor o abogado) (Jn 14, 26). San Pablo considera fruto del Espíritu, la
alegría, la paz... (Gal 5, 22)
lágrimas
J Lágrimas que no te quitan la alegría. San Ignacio tuvo el
don de lágrimas, en el Diario del santo se habla de ellas 175 veces.
inspiraciones
J Inspiraciones.
quietud
J Quietud. San Pablo, en el himno de la caridad (1 Co 13,
4-7), habla de esta realidad.
facilita y quita
todos los impedimentos
J Facilidad y quitando todos los impedimentos. El
buen espíritu te mostrará que los obstáculos son superables. No siempre los
quitará, pero sí las exageraciones, creándote la facilidad para el bien obrar y
mostrándote panorámicamente el horizonte del servicio de Dios.
PARA
PROGRESAR
Para que sigas
progresando en el buen obrar, Dios te impulsa a compromisos, a la misión
apostólica y a la entrega en el ambiente que te ha colocado: conyugal, familiar,
parroquial, profesional, laboral y en el socio- cultural.
CONFIRMACIÓN
POSITIVA
Y POR OPOSICIÓN
Federico, termino
con una clave muy importante para el discernimiento. Con inquietudes te abate y
paraliza el mal espíritu, oponiéndose a la acción que estás experimentando de
Dios, a la quietud que te da. Cuando experimentas dos sentimientos contrarios,
que te llevan a opciones contrarías, el
sentimiento bueno es el que anima y el malo el que pone obstáculos. Según
Nadal, compañero de San Ignacio, el santo tenía este dicho: «Es una buena
inspiración, si hay primero consolación y luego desolación, ésta es confirmación
del anterior propósito».
Ejemplo de
mociones
Para ejemplificarte
lo anterior, te confío un fragmento del diario espiritual del P. Vallet,
escrito antes de salir de
¡NO CONFUNDIR!
Lamentablemente se
suele entender mal esta contrariedad de sentimientos. Muchos quedan
desorientados y concluyen: «No puede ser verdadera la gracia que recibí, porque
después estuve inquieto».
VENTAJA
Hay que saber sacar
provecho de la tentación. Es más fácil discernir que una tristeza que
experimentamos es del mal espíritu, cuando sigue, en el mismo asunto, a una
alegría que sabemos del buen espíritu (o viceversa).
No sé si te resultó
claro... y especialmente esto último. Espero respuesta.
Un fuerte abrazo de
hermano,
P. Hugo
Archivo adjunto 1
(Dibujo: camino
espiritual)
La segunda. En las personas que
van intensamente purgando sus pecados, y en el servicio de Dios nuestro Señor
de bien en mejor subiendo, es el contrario modo que en la primera regla; porque
entonces es propio del mal espíritu morder, tristar
y poner impedimentos, inquietando con falsas razones para que no se pase
adelante; y propio del bueno dar ánimo y fuerzas, consolaciones, lágrimas,
inspiraciones y quietud, facilitando y quitando todos impedimentos, para que en
el bien obrar proceda adelante (Ejercicios espirituales de San Ignacio, número 315)
Archivo adjunto 2
Práctica
para el discernimiento espiritual:
1. Recuerda con calma tu vida y responde:
1. ¿Qué mociones he
sentido con mayor frecuencia a lo largo de mi vida? (atendiendo más a
las que hacen de mal espíritu)
2. Si hay varias:
¿cuál es la más dominante?
3. Analizo tres
niveles:
- ¿Cómo he
reaccionado ante ella? (nivel sentimientos)
- ¿Qué
pensamientos salieron de ella? (nivel intelectual)
- ¿A qué me ha
llevado?, ¿qué decidí hacer?, ¿cómo actué? (nivel voluntad)
4. ¿Qué le
aconsejaría a otro en una situación parecida y deseándole la santidad?
2. ¿Qué orientación fundamental: de bien en mejor descubres
mirando tu vida: laboral, estudiantil, espiritual (oración, lectura,
sacramentos, etc), apostólica, afectiva, sexual, familiar,
comunitaria, amical, con desconocidos, recreativa, deportiva, etc.? Recorre
las distintas esferas pausadamente, pidiendo al Señor la gracia del
reconocimiento.
3. Aprovecha momentos de tus exámenes de conciencia
espiritual para escribir en dos columnas paralelas con los títulos: Sentimientos
positivos (+) Sentimientos negativos (-), listas, de
«sentimientos contrarios» (afectos, ideas, impulsos... que te llevan o no a
tomar una decisión), que sientes en ti, mientras más largas mejor.
Clasifícalos: al recordar uno positivo, piensa si se da después uno negativo.
4. Meditación práctica: Orando con tu vida.
1º Pide la gracia
de combatir el buen combate: Conocimiento de los engaños del mal caudillo y
ayuda para guardarte de ellos. Pide también conocimiento de la vida verdadera
que enseña el Sumo y verdadero capitán (Jesucristo), y gracia para imitarlo.
2º Examina bajo la
mirada amorosa de Dios, repasando en tu historia, los signos del mal y del buen
espíritu según el e-mail que has leído; es decir, cuando has ido de bien en
mejor.
3º Sigue así
redactando tu autobiografía espiritual sobre el discernimiento. Escribe
lo que descubras y lo que quieras decirle al Señor.
(Personalmente o
comunitariamente puedes/n tomar esta pauta para ver cómo es tentada tu familia,
la comunidad parroquial y cómo Dios la bendice y derrama sus gracias)