Esa Biblia que Vd. nos recomendó

¿es católica?

 

He empezado a leer esa Biblia (1) que Vd. nos recomendó en un retiro, y sí, como Vd. decía, resulta muy atractiva, se lee con facilidad porque tiene tipos grandes, es muy pedagógica, ciertamente se nota un esfuerzo poco común para ponerla  al alcance del  pueblo, y el precio no puede estar más a mano para pobres bolsillos, pero me voy encontrando con unas cuantas cosas extrañas, por ejemplo, cuando la nota del capítulo tercero del Génesis dice que “conviene “desaprender” en gran medida lo que la catequesis y la predicación tradicionales nos han enseñado” sobre el pecado original; la nota que comenta el Magnificat me resulta chocante, lo califica de “revolucionario” y se refiere a la sociedad como “estructuralmente injusta”. Esto último aparece con frecuencia, de una forma o de otra, se diría que los únicos malos de la película sean los que tienen autoridad y poder. No voy a negar que muchas veces lo sean, pero no son los únicos y el solo hecho de ser pobre no quiere decir que se sea un santo, ni necesariamente perseguido. ¿No le huele esto a Teología de la liberación? En otro lugar, cuando en los Hechos de los Apóstoles, en el capítulo 12 se narra la liberación de Pedro por obra de un ángel, en la nota correspondiente se dice textualmente: “El prisionero duerme con un sueño tranquilo. En ese momento irrumpe el mundo sobrenatural y la verosimilitud queda suspendida.” Y yo me pregunto ¿por qué queda suspendida la verosimilitud? ¿Porque irrumpe el mundo sobrenatural? ¿No es verosímil la aparición de un ángel? No sigo. Lamento tener que decirle que no me gusta esta Biblia y me extraña que Vd. nos la haya recomendado.

J. M. G., Sabadell

 

 Querido amigo, comprendo perfectamente tu desazón y la comparto. Confieso que me dejé llevar por una primera impresión, y por las “debidas licencias de la Conferencia Episcopal Española”, así como por el Imprimatur del Arzobispo de Tegucigalpa.

Sí, el tufillo es ciertamente el de la Teología de la Liberación. Y tanto los textos que tu citas, como otros muchos que se pudieran igualmente citar denotan la influencia del criticismo bíblico y la influencia en el mismo del racionalismo o naturalismo que niega la existencia de un orden sobrenatural con las intervenciones divinas que sobrepasen el orden y las leyes de la naturaleza. No digo que los autores estén en este error, pero sí que sospecho que, como muchos otros, se dejan impresionar más o menos por “el gran saber y fama” de algunos críticos. Tú me citas la nota relativa a la liberación de Pedro del capítulo 12. Si has leído antes la correspondiente al relato de la liberación del mismo y de Juan cuando fueron encarcelados por el Sanedrín, en el capítulo 5, versículo 17, habrás observado, que allí se dice que “el narrador –Lucas- echa mano de una intervención celestial al estilo tradicional: un ángel los libera”. Cabe preguntarse si el redactor de esas notas cree o no en la existencia de ángeles como seres personales y en que éstos puedan recibir y llevar a cabo una misión acerca de los hombres. Uno está tentado de pensar que no, lo cual estaría perfectamente en la línea del racionalismo. A propósito de la resurrección de Jesús se hacen afirmaciones equívocas o que pedirían una explicación ulterior, explicación que no se da. Se dice por ejemplo que la resurrección de Jesús no es un hecho histórico en el sentido moderno de la palabra. Lo que puede entenderse. Pero no se añade que eso no implica que no sea un hecho real. El paso en Jesús de cadáver a ser vivo no fue observado por nadie y quizá no fuera en sí observable, pero la realidad de uno y otro extremo, que Jesús murió realmente y que después se manifestó realmente vivo y no de forma fantasmagórica, sino con su propio cuerpo, son dos hechos constatables y constatados por aquellos a quienes él constituyó testigos de su resurrección. Se dice también que “la resurrección de Jesús no es un hecho comprobable, sino un hecho sobrenatural admisible únicamente desde la fe. Cuando se cierra el corazón a la fe, la resurrección pasa automáticamente al terreno de la leyenda. Para un cristiano la resurrección es el fundamento de su fe.” Y añade el testimonio de Pablo que afirmaba ser vana nuestra fe, si Jesucristo no ha resucitado. Y podría añadir que, ya antes de Pablo, el propio Jesús dio como definitiva prueba de la verdad de sus palabras, con las que afirmaba ser Dios, el hecho de su futura resurrección. Por ejemplo, cuando exclamó: «¡Generación malvada y adúltera! Un signo pide, y no se le dará otro signo que el signo del profeta Jonás. Porque de la misma manera que Jonás estuvo en el vientre del cetáceo tres días y tres noches, así también el Hijo del hombre estará en el seno de la tierra tres días y tres noches.» (Mt 12, 39-40). Pero, ¿no se contradice, o cae en un círculo vicioso, el autor de la nota, diciendo primero que la resurrección es un hecho sólo admisible desde la fe y añadiendo después que esa misma resurrección es el fundamento de la fe? Si es el fundamento de la fe no puede ser al propio tiempo algo que sólo puede ser admitido con la fe o desde la fe, para usar su misma expresión. ¿Cuál es el fundamento de la fe en la resurrección? Ya sabemos que la fe no es el resultado de un razonamiento científico o filosófico, siendo como es un don de Dios. Pero sabemos también que la fe no es un acto de ciego fideísmo, hay siempre en la fe católica sólidas razones que la hacen aceptable y conforme con la condición racional del hombre. Me permito citarte aquí un texto del Concilio Vaticano I,: “Sin embargo, para que el obsequio de nuestra fe fuera conforme a la razón [cf. Rom. 12, 1], quiso Dios que a los auxilios internos del Espíritu Santo se juntaran argumentos externos de su revelación, a saber, hechos divinos y, ante todo, los milagros y las profecías que, mostrando de consuno luminosamente la omnipotencia y ciencia infinita de Dios, son signos certísimos y acomodados a la inteligencia de todos, de la revelación divina [Can. 3 y 4]. Por eso, tanto Moisés y los profetas, como sobre todo el mismo Cristo Señor, hicieron y pronunciaron muchos y clarísimos milagros y profecías.”

No he podido leer todas las introducciones y notas a pie de página de esta Biblia, pero lo que tanto tu como yo hemos podido constatar me parece suficiente para poner en duda su ortodoxia. Es una pena tener que desaconsejar la lectura de una Biblia tan atrayente y pedagógica. Pero estas apreciables ventajas no justifican el que se ponga en peligro la fe de los fieles.

J. . F-C.

 

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