Fortaleza de lo Alto y entrega al Señor

La conmemoración de dos efemérides, una ya iniciada y otra que comenzará dentro de unos meses —ambas con el título de «Año Jubilar»— reavivarán la vida cristiana de los fieles durante el recién iniciado año 2008.

La primera de estas conmemoraciones se inauguró el 8 de diciembre, en Lourdes, como «Año Jubilar del 150 aniversario de las Apariciones de la Virgen María». Presidió la solemne apertura el Cardenal Iván Dias, prefecto de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos. En su homilía, entre otras cosas, dijo: «En este Año Jubilar, agradezcamos al Señor todas las gracias corporales y espirituales que ha tenido a bien conceder a centenares de miles de peregrinos en este lugar santo y, por intercesión de Santa Bernadette, pidamos nos fortalezca en el combate espiritual de cada día para que podamos vivir en plenitud nuestra fe cristiana practicando las virtudes que resplandecieron en la Virgen María: fiat, magnificat y stabat.  Es decir, una fe intrépida (fiat), una alegría inmensa (magnificat) y una fidelidad sin compromiso (stabat)». Y, ante la aparente pequeñez del «pequeño rebaño» de los fieles, el Cardenal Dias recuerda que «De todas formas, una cosa es cierta: la victoria final pertenece a Dios y se verificará gracias a María, la Mujer del Génesis y del Apocalipsis, que luchará a la cabeza de sus hijos e hijas contra las fuerzas enemigas de Satán y quebrantará la cabeza de la serpiente».

La otra conmemoración se refiere a San Pablo. El 28 de junio, en la homilía, pronunciada durante las Primeras Vísperas de los Santos Pedro y Pablo en la Basílica dedicada a este último, Benedicto XVI notó que, dadas las limitaciones naturales que el mismo San Pablo reconoce en una de sus cartas (cfr 2Cor 10,10), los resultados apostólicos que pudo conseguir no pueden atribuirse ni a una «retórica refinada», ni a «estrategias apologéticas», sino a «su compromiso personal al anunciar el Evangelio con total entrega a Cristo». De donde hace notar el Papa una enseñanza particular para nuestro tiempo: «De aquí podemos sacar una lección muy importante para todos los cristianos. La acción de la Iglesia sólo es creíble y eficaz en la medida en que quienes forman parte de ella están dispuestos a pagar personalmente su fidelidad a Cristo, en cualquier circunstancia. Donde falta esta disponibilidad, falta el argumento decisivo de la verdad, del que la Iglesia misma depende. Queridos hermanos y hermanas, como en los inicios, también hoy Cristo necesita apóstoles dispuestos a sacrificarse. Necesita testigos y mártires como san Pablo ... que vivió y trabajó por Cristo; por él sufrió y murió. ¡Qué actual es su ejemplo!». Y a continuación anuncia el Año Jubilar: «Precisamente por eso, me alegra anunciar oficialmente que al apóstol san Pablo dedicaremos un año jubilar especial, del 28 de junio de 2008 al 29 de junio de 2009, con ocasión del bimilenario de su nacimiento, que los historiadores sitúan entre los años 7 y 10 d.C».

De la celebración mariana se nos invita a pedir la fortaleza en el combate espiritual; a crecer en la fe, en la alegría y en la fidelidad. De la conmemoración paulina, se nos estimula a una mayor entrega personal como testigos de la verdad, tomando como punto de referencia la ejemplar conducta de Pablo, tan necesaria para vivir con intensidad la respuesta amorosa a la invitación permanente del Señor.

La Casa Cristo Rey, al principio de este año, ofrece dos cursos intensivos que pueden ayudar a madurar los frutos de uno y otro Jubileo. El primero tendrá lugar del 25 al 27 de Enero, sobre San Pablo y el otro del 15 al 17 de Febrero, sobre el Apocalipsis., en el que la Iglesia y María tienen tanto protagonismo  Se trata de cursos intensivos dirigidos por el P. Hernán Pereda, Superior General de los CPCR, con apoyo didáctico de multimedia. En la página 30 encontrarán más información sobre estos cursos.