Parábolas
y respuestas sobre
la actuación del mal espíritu.
2ª: Contra
la estrategia, atención a tus puntos flacos
ejemplos anteriores
Recordado
amigo:
«Primero el caso de la mujer
gritona, luego el del falso enamorado, ¡Qué ocurrencia! ¿con
qué imagen nos saldrá ahora San Ignacio?» me dices casi con ironía en tu último
e-mail¡
3a comparación: un capitán del ejército
Como consecuencia de su fina
observación nos ha dado esos dos retratos del enemigo para descubrir su
característica estrategia y así no dejarnos engañar. Todavía agrega un tercer
relato un poco dramático- conflictivo. Pasa el Santo de lo privado e
interpersonal a un hecho castrense. Hoy podríamos hablar de robo del siglo,
secuestro, atentado, etc.
«Asimismo se comporta como un
caudillo en vencer y robar lo que desea. Porque así como un capitán o caudillo
del ejército, plantando el campamento, explora las fuerzas y posición de un
castillo, atacándolo por la parte más débil, del mismo modo el enemigo de la
naturaleza humana, rodeando explora y mira, desde todos los ángulos, nuestras
virtudes teologales, cardinales y morales; y por donde nos encuentra más
débiles y desprovistos para nuestra salvación eterna, por allí nos ataca y
procura tomarnos.»
conducta enemiga
¿Cuál es la táctica espiritual del
saqueador? La prueba, tentación o crisis es como un asedio prolongado al
castillo espiritual. En este contexto bélico-militar, el caudillo, jefe de una
tropa, dispone su banda para una estrategia combativa: explorando para atacar
lo más débil, ahí apunta la invasión. Conoce muy bien donde concentrar sus
fuerzas para denotarte. En esta lucha no eliges el campo. Espía tus tendencias
y se sirve de ellas para atacarte donde estás más flojo.
invitación divina: - conocer
¿Cuál debe ser tu actitud? El santo
de Loyola no lo dice explícitamente, la da por supuesta: es importante
descubrir la propia fisura y fortalecerse con la ayuda del Señor, porque por ahí atacará; para
eso debes estar lúcido en el conocimiento de ti mismo de los puntos
vulnerables, incluso antes de la tentación. Esta debe ser tu estrategia,
ya que no todos son combatidos en el mismo punto.
-
vigilar
En cada uno de nosotros hay debilidades
temperamentales, heridas emocionales, pecados capitales... que si no se los
vigila y no se resiste con fortaleza ejercitando las virtudes contrarias,
acabarán con el camino comen- zado por mas prometedor
que pareciese. Jesús, al respecto, nos exhorta: «Velad... si el dueño de casa
supiera... estaría en vela y no dejaría perforar las paredes de su casa.» (Mt
24, 42-43)
y defender con la virtud contraria
«Débeme prevenir las tentaciones
armándonos a tiempo de las virtudes contrarias a nuestras pasiones dominantes y
a todo pecado», nos recomienda el P. Vallet.
ataca por el punto débil
Tropezar algunas veces nos ocurre a
todos; ¿no te sucedió? A mi, sí; pero que nos pase siempre, es ser ya tonto, como
decía aquel alcohólico: «Cada vez que paso delante del bar
entro y termino mal». Entonces, que no pase. Hay que contraatacar en ese «punto
flaco».
Auto-conocimiento
Es esencial, pues, conocer tu
propio tendón de Aquiles, ya que a veces te distrae por
otro lado y te ataca por ahí, robando con saña. Busca no sólo conquistar, sino
tomar, dominar y si no puede totalmente poseer, busca ocuparlo que pueda:
«el espíritu inmundo sale del hombre. «Me volveré a mi casa, de donde
salí». Entonces va y toma otros siete espíritus peores que él; entran y se
instalan allí, y el final de aquel hombre viene a ser peor que el
principio.» (Lc 11, 24-26). Nos advierte, igualmente, la primera carta de Pedro
5, 8: «Sed
sobrios y estad siempre alerta, porque su enemigo, el demonio, ronda como un león
rugiente, buscando a quien devorar».
No elegimos
Si eres miedoso, autosuficiente,
pesimista o agresivo, ahí pone todos los golpes. Aquí no eliges competir en lo
que te consideras más fuertes. El enemigo elige tus flaquezas. ¡Qué importante
es lo que dice San Jerónimo!: «Es necesario aprender a no despreciar como
pequeño aquello sin lo cual las grandes cosas no pueden subsistir». Hay que ser
fiel en lo poco. Nada del obsesiones diabólicas, pero sí serena vigilancia¡
frecuencia
¿Cómo puedes, Federico, conocer cuáles son las «puertas de cartón» de tu
castillo interior? ¿Cuál es el «aguijón» de la carne (Cf 2Co 12, 7) que te
humilla? La frecuencia con que eres atacado en un campo, el pecado o el defecto
donde has experimentado más derrotas te dice que ahí precisamente eres mas vulnerable.
acompañante
El Acompañante espiritual puede
ayudarte a descubrir los puntos de penetración y a poder combatirlo con la
práctica del examen particular que te pone en la actitud de las
vírgenes prudentes (Mt 25).
examen particular
Nuevamente el P. Vallet, como
pedagogo de la vida en el Espíritu, nos ¡ aconseja: «Que todos aprendan a
llevar y lleven fidelí-simamente
Examen Particular para corregirse, uno después de otro, pero eficazmente de los
defectos más peligrosos a que se sintiere mas inclinados o sujetos, así como
para alcanzar las virtudes contrarias a ellos. Y darán frecuentemente cuenta de
su marcha al Director Espiritual».
Las virtudes
Por si no te acuerdas te escribo las
distintas virtudes que menciona San Ignacio: Tres virtudes teologales (fe,
esperanza y caridad), cuatro cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y
templanza) y siete morales -contrarias a los pecados capitales- (templanza,
castidad, generosidad, paciencia, magnanimidad, diligencia y humildad).
reaccionar de modo contrario a la tentación
Federico, con estos tres ejemplos
que podríamos considerar «populares» Ignacio nos ha mostrado el estilo
inconfundible del enemigo y hemos sacado como consecuencia las
posibles reacciones que debemos tener: decisión valiente, honestidad y espíritu
despierto. Las tres coinciden en el modo de reaccionar: hacer lo
opuesto de lo que nos sugiere la tentación.
Tú amigo sacerdote-religioso,
compañero de camino.
P. Hugo
(Archivo adjunto 2)
Práctica
para el discernimiento espiritual:
Meditación
práctica: Orando con tu vida.
1 ° Pide: Conocimiento de los engaños
del mal caudillo y ayuda para guardarte de ellos y conocimiento de la vida
verdadera que enseña el Sumo y verdadero capitán, y gracia para imitarlo.
2° Prosigue con el memorial de tus
vivencias, bajo la mirada amorosa de Dios y pregúntate con particular atención:
Si
conoces tus «fracturas», cómo las vigilas y refuerzas.
3" Sigue tomando nota en tu
historia clínica sobre el discernimiento y escribe lo quieras decir al Señor.
(Personalmente o comunitariamente puedes/éis tomar esta pauta para ver si conocen los puntos débiles de tu familia, de la comunidad parroquial, etc., si hay actitud de vigilancia y se obra haciendo lo opuesto de lo que sugiere la tentación).