ABUSO DE PODER:
LEGISLACIÓN PRO ABORTO Y EUTANASIA
(Entrevista con la doctora María
Dolores Vila-Coro, directora de la Cátedra de Bioética y Biojurídica
de la UNESCO, miembro de la Academia Pontificia de la Vida y autora, entre
otros volúmenes, de «La Bioética en la encrucijada - Sexualidad. Aborto.
Eutanasia» (Editorial Dykinson, 2a edición).
—Últimamente el
gobierno español está tratando de promocionar el aborto y la eutanasia. ¿En qué
consisten los cambios que pretende introducir?
—-Doctora Vila-Coro: Para estudiar el tema del aborto se ha creado un
Comité de expertos en el que no participa ninguna organización pro-vida. Se
quiere aprobar una nueva ley sobre el aborto que va a consistir en un sistema
de plazos, combinado con una serie de supuestos. La eutanasia, según recientes
declaraciones del Ministro de Sanidad, consistirá en que cada uno pueda
disponer de la propia vida, es decir, un suicidio asistido a voluntad.
—¿Cuáles
pueden ser las consecuencias de estas modificaciones?
—Doctora Vila-Coro: El establecimiento de una cultura materialista en la
que el hombre (individuo, no persona) sin raíces, sin valores, ni normas
objetivas de moralidad, sin ideales hacia los que orientar su vida, sin el
apoyo de una familia, se convierta en una pieza al servicio del poder.
—Como jurista,
¿considera que estamos ante un abuso de poder?
—Doctora Vila-Coro: Sí, es un abuso de poder. El gobierno pretende
proyectar su ideología sobre el pueblo en vez de estar a su servicio. Los
parlamentos no deciden lo que son o no son derechos, solamente los reconocen.
No existe un derecho a terminar con la vida de nadie. Estos son facultades que
se reconocen al hombre para que pueda desarrollar su proyecto existencial.
Sería contradictorio que hubiera un derecho a la muerte que supone terminar con
el propio derecho y con todos los derechos posibles.
—¿La
eutanasia se propone sólo para personas con enfermedades terminales?
—Doctora Vila-Coro: La eutanasia propiamente dicha no está tipificada en
nuestro Código Penal, aunque equivale al cuarto supuesto del delito de «ayuda
al suicidio». Consiste en causar, con actos necesarios, la muerte de otro que
se encuentra sufriendo una enfermedad irreversible y sufre grandes
padecimientos. Me temo que lo que se pretende no es despenalizar la eutanasia, sino despenalizar el suicidio asistido. En Bélgica se vende
en las farmacias un «kit» para que uno pueda quitarse
la vida, por sí mismo. El eslogan socialista es: «mi cuerpo es mío».
—¿Qué
impacto real están teniendo en la sociedad estos repetitivos eslóganes y
estereotipos, no sólo del estilo «tu cuerpo es tuyo», «tienes derecho a
decidir», sino también «muerte digna», incluso «suicidio asistido»?
—Doctora Vila-Coro: No cabe duda de que calan en el subconsciente.
Vivimos muy deprisa y la gente no se para a pensar con rigor. No cabe duda de
que influyen a la hora de tomar decisiones. Además, son necesarios
conocimientos que no todo el mundo posee. Es preciso formar formadores que
puedan dar a conocer la realidad, lo que las cosas son, sin eufemismos.
—-La promoción de la
eutanasia o el aborto está coincidiendo con una situación económica en caída
libre...
—-Doctora Vila-Coro: Pero no diría que se trata de una cortina de humo,
como algunos indican, para distraer la atención de la crisis económica.
Desacralizar la vida humana y privar al hombre de valores espirituales, de toda
trascendencia y significado moral, es una estrategia perfectamente programada
por el marxismo. Esta táctica se demuestra, palmariamente, en la Bioética.
—¿Promueve
la Administración Pública en España políticas de ayuda a la madre embarazada,
los nacimientos?
—Doctora Vila-Coro: No sólo no se ayuda a la embarazada, sino que se
ponen dificultades para dar al niño en adopción. La adopción sí que constituye
una verdadera demanda social; hoy las familias se tienen que marchar al
extranjero para adoptar, debido a las dificultades que hay en España. China,
Rusia, Rumania... e Iberoamérica son los lugares
elegidos tras multitud de trámites y elevado costo económico. Entre otras
medidas, se debía restablecer el antiguo «torno» (como se ha hecho en Italia)
en el que se dejaba a los niños. Y permitir que la madre no tenga, necesariamente,
que reconocerlo. Lo contrario precipita a muchas mujeres al aborto, a abandonar
a las criaturas a su suerte o a quitarles la vida y tirarlas a los contenedores
de basura.
—¿Qué
necesitan los ciudadanos para discernir adecuadamente estos ataques a la vida?
—Doctora Vila-Coro: Para hablar con autoridad de estas materias es
necesario tener conocimientos de biología: el genoma humano, la terapia génica,
el principio y fin de la vida humana... La antropología y la ética orientan la
reflexión al mostrar la naturaleza del hombre, los valores y principios de la
moral y, por último, el Derecho estudia las leyes que conviene derogar o
promulgar, las declaraciones de derechos y en una palabra el significado del
Estado de Derecho con los principios y valores vigentes en las Constituciones
modernas.
—La bioética, ¿está más
que nunca en una encrucijada?
—Doctora Vila-Coro: Ante los nuevos descubrimientos científicos se
enfrentan dos ideologías: el humanismo y el materialismo en pugna por
establecer un nuevo orden moral. Por una parte es una oportunidad para
recuperar los valores que han configurado nuestra cultura occidental. También
lo es para las ideologías materialistas que, con la manipulación del lenguaje,
alteran las connotaciones emocionales de los conceptos y crean una nueva
actitud espiritual.
—¿Qué
respuestas propone usted a corto, medio y largo plazo a estas propuestas que
ponen en jaque a la vida humana?
—Doctora Vila-Coro: Despertar a la sociedad civil y que reaccione con
fe, vigor y entusiasmo. Para ello debe formarse. Nuestros cursos de Bioética y Biojurídica se han creado con esa intención. Formamos a
miembros de los comités de Bioética de los hospitales; a periodistas que
informen con conocimiento y verdad; a juristas que defienden los intereses de
los ciudadanos; a jueces que interpreten y apliquen las leyes y a los
integrantes de la comisiones codificadoras, para que promulguen leyes
racionales y justas que es tanto como decir verdaderas leyes (Archivo
electrónico de ZENIT).