Mi conversión se debe

a los miles de rosarios

y oraciones

de mi madre

 

La conversión del actor y cantante mejicano Eduardo Verásteguí ha sido muy conocida y sonada en Hispanoamérica. Después de alcanzar el éxito y la fama, descubre que el conocer a Dios es la única experiencia que vale la pena vivirse, su Misericordia, el valor de la confesión y que todos estamos llamados a ser santos.

Empezó a trabajar a los 17 años cantando en el grupo “Kairo”. Viajes, discos, videos, telenovelas en Méjico… La fama fue subiendo y cumpliéndose sus “sueños”. Siguió cantando como solista y fue contratado para grabar películas en Hollywood. Con 28 años, su profesora de inglés resultó ser una católica convencida que sembró en él la inquietud por buscar la verdadera felicidad.

Después de doce años de carrera, de lograr todos esos sueños que pensé me iban a dar la felicidad, de haber llegado de un pueblo chiquito a Hollywood, de hacer una película en inglés, de tener doce managers, publicis-tas, agentes, abogados, todo tipo de personas trabajando para mí y de pronto ¡confundido porque no era feliz!. Tres meses de llorar y llorar. Por la gracia de Dios me di cuenta de que estaba viviendo en una incoherencia total, contradicciones todo el tiempo. Así es que dejé todo: mis managers, mi carrera; fui a hablar con un sacerdote…

Fue tan fuerte la acción de la gracia de Dios que estuvo a punto de meterse en un seminario. Pero el consejo del sacerdote le impulsó a otra misión: fundar una productora de cine. “Allí donde está la oscuridad, ahí es donde debes estar, necesitamos ser una luz en la oscuridad”, le subrayó el padre. Le dio un libro, “Roma, dulce hogar”, que le ayudó a discernir y le cambio la vida, empezó a asistir a misa y a rezar el rosario todos los días.

Me fui a un retiro cinco días y ahí fue donde salió la idea de fundar “Metanoia films” (la productora de cine), porque la palabra metanoia, conversión en griego, era lo que estaba pasando. Dejar todo lo que en un momento pensé que iba a ser la felicidad para seguir a Dios y entregar mi vida completa a Dios, que yo creí que iba a ser en el seminario, como monje de clausura o algo así y Dios me la puso de manera diferente.

En noviembre de 2004, invitado por el amigo sacerdote, fue a Roma, saludo a Juan Pablo II y le presentó “Metanoia films”. Una semana después conoció a Sean, un católico que le compró parte de la compañía y le dio el dinero para hacer una película contra el aborto. “Bella” se acaba de estrenar en EE.UU y ha ganado recientemente el People Choice Award, el premio más importante del Festival Internacional de Cine de Toronto. La idea de la película es salvar muchas vidas. Que cualquier chica embarazada que quiera abortar y vea la cinta, quede tocada en su corazón y cambie su decisión.

¡Justamente una semana después de haber conocido al Santo Padre! Para nosotros fue un milagro clarísimo. Profesionalmente, puedo decir que «Bella» es de lo único que puedo sentirme orgulloso en toda mi carrera. De hecho, cuento mi carrera a partir de ahora. Es la primera vez que siento que hice algo honesto con ella.

Eduardo Verástegui, uno de los actores mejicanos con más éxito en Hollywood, se ha convertido en una de las voces más fuertes contra la despenalización del aborto en Méjico. Ha creado en California una organización de ayuda para asistir a personas necesitadas, entre ellas a mujeres que buscan abortar.

Creo que hay una manipulación tremenda en la información que se da al pueblo mejicano. Las leyes no pueden basarse en una mentira, porque el aborto es un crimen. Es un hecho científicamente demostrado. El aborto es un terrible holocausto en el que están muriendo “legalmente” millones de inocentes. Algo tan grave, tan profundo, que va incluso más allá de cualquier filosofía o religión. Yo digo, como Teresa de Calcuta, que los bebés que no quieran, que me los den a mí.

Fuentes: Catholic.net y Ewtn