“Cristo y su Iglesia

son el enemigo a batir”

 

Con este artículo comenzamos unas entrevistas entre nuestros amigos sobre temas de candente actualidad.

Don Gabriel Galdón es catedrático de periodismo y comunicación, en la Universidad San Pablo CEU,  y aceptó gustoso la petición del P. Enrique Martín cpcr, de iniciar esta  sección de Avanzar, lo que le agradecemos muy cordialmente.

 

Para Gabriel Galdón, profesor de Teoría de la Comunicación y Documentación Informativa en la Universidad San Pablo-CEU, los medios de comunicación “autodenominados progresistas” se han fijado como objetivo el regreso a la barbarie, a una nueva forma de totalitarismo. Y para alcanzar su objetivo necesitan destruir previamente la Verdad.

 

¿Asistimos a una campaña internacional contra la Iglesia, el Papa y los católicos encabezada por algunos medios de comunicación?

 Sí, sin lugar a dudas. Pero es una campaña sistemática que no es de ahora, aunque en estos momentos alcance más virulencia. Los medios laicistas y radicales (New York Times, El País, La SER…) llevan años atacando a Cristo en Su Iglesia, a través de los diversos modos de la manipulación (descontextualización, generalización falsa, silenciamiento y ocultamiento de lo positivo y exageración forzada de lo negativo, medias verdades, etc.). A estos medios se les han unido los radicales y sensacionalistas (Público, Tele 5, La Sexta…) que, además de esa técnicas, utilizan el morbo y la impudicia.

 

Los medios de comunicación españoles nunca se habían ocupado tanto de las noticias religiosas. Hay periódicos y cadenas de televisión y radio que defienden a capa y espada el laicismo pero dedican una atención exhaustiva a todo lo que tiene que ver con la Iglesia.

 

Sí, porque Cristo y Su Iglesia son “el enemigo a batir” por estos medios autodenominados progresistas, pero que en realidad lo que pretenden es un regreso a la barbarie, un neopaganismo.

 

En la medida en que el Papa y la Iglesia se mantengan firmes en la defensa de la vida y de libertades tan elementales como la de expresión o la de educación, ¿cabe esperar más manipulaciones como la que estamos viviendo a cuenta de los casos de pederastia?

 

 Claro. Ya he dicho que es un ataque sistemático, programado, ya que en connivencia con cierto poder político y cierto poder económico, quieren implantar un mundo autónomo, en el que, a través de la dictadura del relativismo como paso previo, se configure un totalitarismo inhumano. Y, claro, como la Verdad sobre el hombre es Cristo y como la Iglesia defiende la Verdad y la dignidad humana…

 

¿Cuál debe ser el papel de los periodistas católicos ante estos hechos?

 

Denunciar con valentía las manipulaciones; reconocer la verdad, aunque duela, pero contextualizándola adecuadamente; informar con garbo y sentido histórico de la Verdad de la Iglesia, sin eliminar nunca el misterio y la trascendencia, es decir, sin confundirla con una gran ONG; defender con audacia y profundidad, uniendo fe, razón y corazón, las verdades sobre la vida, la familia, la libertad, la educación…

 

¿Dónde están los periodistas católicos españoles?

 

Pues muy repartidos en muchos sitios y con actitudes muy diversas. Los hay valientes y bien preparados, como, por ejemplo, los que hacen Alfa y Omega, Alba, Fe y razón, y una docena de periódicos electrónicos estupendos. Pero también los hay tibios y timoratos, acom-plejados, despistados, cobardes…. En fin, hace falta rezar mucho para que haya muchas conversiones en el ámbito del periodismo. 

 

¿Tienen los estudiantes que salen de las facultades con su título de periodista bajo el brazo conocimientos suficientes para cumplir honestamente su trabajo?

 

Pues hay de todo. Pero, en general, y no sólo por culpa de las facultades, y a pesar del esfuerzo de algunos profesores, debo decir que no. Por eso es necesario que tras el grado de Licenciatura se implanten unos Masters especializados que suplan esta carencia. Ese es el sentido, por ejemplo, del Máster en Comunicación e Información Social y Religiosa que ofrece la Universidad San Pablo y que acaba de ser aprobado como Oficial por la Agencia de Evaluación de la Calidad.

 

¿Ha desaparecido el periodismo riguroso y honesto a manos de los grandes grupos de comunicación y del poder político y económico?

 

Del todo no, pues sigue habiendo ejemplos de buen periodismo. Pero éstos son cada vez más excepcionales dentro de un panorama general bastante desolador.

 

¿Qué le diría a un periodista que se enfrenta al dilema de tener que elegir entre trabajar de acuerdo con sus principios y terminar en la cola del paro, o plegarse a los intereses de su empresa?

 

Que la conciencia bien formada es sagrada. Que se acuerde de Tomás Moro. Que, como decía Juan Pablo II, “el martirio del siglo XXI es el martirio de la coherencia”. Que, como decía Cervantes por boca de D. Quijote, “la libertad es el don mayor que los Cielos nos han dado y por la libertad merece la pena aventurar la propia vida”. Que, en fin, como nos dijo Nuestro Señor Jesucristo, “¿De qué le vale al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?”. Y, además, que Dios puede más que todos los poderosos del mundo y no se deja ganar en generosidad y misericordia. Y con nuestra correspondencia, nos abre horizontes luminosos donde sólo parece haber sombras.

 

¿Tiene la Iglesia española alguna responsabilidad ante la escasez o la invisibilidad de los periodistas católicos?

 

Todos tenemos que hacer más, pues todos somos Iglesia. Y todos, Obispos, sacerdotes, religiosos y laicos tenemos que hacer examen de conciencia y, bajo la luz del Espíritu, tomar decisiones prudentes, es decir, en las actuales circunstancias, valientes. De hecho, ese máster que acabo de mencionarle nació tras un rato de oración de un profesor católico. Y hay más iniciativas en marcha.