SÍNTESIS DE UN PROCESO DE DISCERNIMIENTO

 

 

Querido amigo:

Resumo el proceso para un discernimiento con un ejemplo que te  resultará fácil entender por tu afición a la filmación. Para poder filmarte es necesario:

1° La filmadora: serían las actitudes fundamentales del discernimiento: pureza de vida, flexibilidad...

2° El enfoque: consiste en la actitud básica principal para cada discer­nimiento, hacerte indiferente, que se puede resumir en estar disponi­ble a la voluntad de Dios.

3° La cinta sensible, donde se codifica la imagen: equivale a sentir las variaciones anímicas interiores.

4° El proceso de decodificación: o sea el conocer, calificar de buena o mala la moción, juzgando si es o no el querer de Dios para ti, según te lleve o te aleje de El y de su voluntad. Aquí esta el discernimiento pro­piamente dicho.

5° Exhibir el video o descartarlo si salió borroso: finalmente debes ac­tuar, es decir, aceptar o no en ti dichas mociones.

 

 

DETECTAR EN LA CONCIENCIA LOS MOVIMIENTOS INTERIORES

 

En tu e-mail me pides que te hable un poco más del sentir; es decir, del tercer punto del compendio anterior. Esto me permitirá presentarte en los co­rreos siguientes las dos primeras reglas de discernimiento según San Ignacio, de su primera serie o clase de pautas, criterios o pistas, que nos introducen y nos forman en el discernimiento ante las tentaciones groseras y descaradas.

 

SENTIDO RELIGIOSO

Lo que hay discernir ante todo es en qué dirección te llevan los sentimientos o emociones que percibes, teniendo en cuenta que estas mociones., en sí, antes de que decidas si deseas seguir esas orientaciones, no son ni buenas ni malas moralmente. Puede ser que una reacción emocional que parece muy linda te empuje a un actuar pernicioso y otra que parece cruel favorezca un proceso curativo.

 

DIAGNÓSTICO ESPIRITUAL

Pregúntate: ¿Adonde me llevan estos sentimientos? Para descifrarlo tienes que relacionar dos cosas: los sentimientos que percibes y la orientación fundamental de tu vida espiritual, en el momento de la experiencia.

 

LAS COMPARACIONES, A VECES, SON BUENAS

Un ejemplo te puede venir bien. A un enfermo de hepatitis se le recomienda normalmente alimentarse con comidas que contienen hidratos de carbono, como el pan... Pero si el paciente es diabético... ¡ay!, entonces, no. El médico tiene en cuenta la enfermedad y lo que le ayuda normalmente, siempre que por otros motivos esto no le sea perjudicial.

 

LA SITUACIÓN ESPIRITUAL MARCA LAS PAUTAS

Para discernir bien, también, no basta el sentir o no alegría o tristeza, debes leer los sentimientos teniendo en cuenta la tendencia actual de tu alma; aquí y ahora; de no ser así se puede diagnosticar mal, es decir, atribuir al buen espíritu lo que es del malo o viceversa.

Una persona se define fundamentalmente por su actitud espiritual, actual o habitual, de amor, que la hace progresar, o de egoísmo, que la lleva a un retroceso.

 

PRIMERA SITUACIÓN PERSONAL

Son dos las situaciones posibles en las cuales frecuentemente te puedes encontrar y que voy a tratar en este botiquín de primeros auxilios espirituales, que quiero armar contigo. En este e-mail desarrollaré la primera, esperando tu contestación. Antes que nada te escribo la primera regla ignaciana, gramaticalmente actualizada:

«En las personas que van de pecado mortal en pecado mortal, el enemigo, comúnmente, acostumbra proponerles placeres aparentes, haciéndoles imaginar deleites y placeres sensuales para mantenerlos más y hacerles intensificar sus vicios y pecados.  En estas personas el espíritu bueno actúa de modo contrario, aguíjoneán-doles y remordiéndoles la conciencia mediante el recto uso de la razón.»

 

ir de mal en peor:

neta disposición hacia el mal

Eres peregrino y en ese camino puedes descuidar la vida cristiana y  empezar a derrumbarte espiritualmente, caer en la tibieza, en el abandono, y de hecho, no avanzar en el seguimiento de Cristo, sino vivir centrado en ti mismo. No se trata de haber cometido un pecado aislado, sino de algo estable, de estar apegado, atado a tus egoísmos, de permanecer firme en tu determinación pecaminosa.

 

hombres carnales

¡No-o-o!, Federico, no se trata sólo de pecadores empedernidos, sino cuando de ordinario te dejas llevar, consintiendo en las tendencias propias de los pecados capitales y vas, por consiguiente, de desorden en desorden. (De paso te los recuerdo: gula, lujuria, avaricia, ira, envidia,  pereza (acedía), vanagloria, soberbia. A ti te dejo buscar el significado de lo que no te resulta familiar... Sólo te aclaro lo de la acedía, ya que puede resultar más difícil entenderla: equivale a hastío espiritual, aburrimiento, tristeza en las cosas de Dios y envidia de quien goza de la comunión con Dios). Que sientas esto o que te turben los pensamientos provenientes de estos vicios capitales, no depende de ti; pero sí que desencadenen pasiones o no y fomentarlos hasta llegar a estar como poseído de ellos.

¡Ojo!

Puedes, entonces, tener sentimientos buenos -positivos, diríamos hoy- pero, si en tu orientación global dominante, actual, vas cuesta abajo en la vida espiritual, se convierten en algo negativo.

 

DOS «ESPÍRITUS»

El mal y el buen espíritu influyen en tu vida, y con motivos total­mente opuestos. Ya sea atrayendo directamente en tu interior, o aprovechando unas causas exteriores: un buen o mal ejemplo, una buena o mala lectura.

 

CÓMO FUNCIONA EL ESPÍRITU MALO

¿Cuál es la táctica del mal espíritu? ¡Acelera la caída, encera la al­fombra mágica! He visto con mis propios ojos como en esa bajada, al corrérseles la alfombra, algunos llegaron a tener quemaduras profundas. ¡También lo he visto a nivel espiritual! Busca decididamente tú y perdición y la mía.

¿Cómo lo hace?

 

modos acostumbrados

El mal espíritu puede tentar de cualquier manera, pero tiene ciertos modos reiterativos que son útiles conocer. Es bastante aburrido en la forma de proponer las cosas.

 

placeres aparentes

A cualquier hora te propone placeres (falsas dulzuras) que no son reales, sino aparentes, prometidos engañosamente y que te deslumbran, atraen, distraen, impidiéndote reflexionar (no deja de insinuarte: «no te preocupes», «no importa», «vas bien», «te gusta», «no pienses») y excitando la imagina­ción, haciéndote soñar despierto, reviviendo situaciones placenteras (se sirve también de la televisión, el cine, las revistas, los videos, internet, etc) Placeres aparentes que te pueden llevar a caídas terribles, a grandes dolores. Primero te dan placer, luego te dejan vacío, frustrado.

 

sensuales

Te tienta con placeres sensuales, abiertamente malos: sensibles y sexuales (vanidades mundanas, placeres impuros,...) Muchas veces en los momentos más sagrados e inoportunos ¡Es un desubicado!

 

itinerario descendente

Todo esto para hacerte patinar, embarrar en ese camino, para que no salgas de esa situación, no modifiques el desastroso estado espiritual, te fosilices ahí y aumentes la gravedad del consentimiento.

 

la acción del «amigo del ALMA»

El buen espíritu, en cambio, como buen amigo, hará todo lo contra­rio, atajará tu caída, te quiere sacar de la esclavitud en que estás, no quiere que se realimente la situación... Y esto, ¿cómo lo hará?:

 

aguijonear

 Punzará como es necesario pinchar un grano para que salga el pus, tras lo cual se experimenta alivio. Es un aguijonear para levantar, para curar. Te hará ver que no vas por buen camino, como al rico de la parábola: «¡In­sensato! esta misma noche has de morir...» (Le 12, 20), o te hará caer en la cuenta de tus obligaciones personales, familiares, profesionales, sociales o religiosas, antes de que actúes. Este punzar tiene el efecto de llamarte la aten­ción sobre la existencia de la llaga infectada, de la incoherencia en que vives, de que algo no funciona bien.

 

remordimientos de conciencia

También te punzará con remordimientos insistentes de concien­cia, después de haber actuado mal, para sacarte del pantano, es decir, con disgusto, dolor por los pecados cometidos, estimulando así al arrepentimiento, levantándote hacia Dios.

Son los reproches de Natán a David (2 Sm 12, 1-7) Sí, muchas veces, Federico, te hará de buen espíritu el consejo de alguien conocido que te dice: «¡estás loco!» «no puedes seguir así».

 

sentido de culpa

Es la tristeza por haber ofendido al Padre, como el hijo menor de la parábola del Padre misericordioso (Le 15, 18) Es un dolor desgarrador, una pena buena, por mantenerte en una mala dirección, por esa mala forma de vida; pero no te encierra en ti mismo ni en tu pasado, te levanta hacia la misericordia y la paciencia de tu Padre Dios que te quiere perdonar, que te quiere liberar.

 

actuaciones contrarias

Esta acción contraria se da en la mayoría de las conversiones profun­das. Nuestro fundador, el P. Vallet, narra que antes de su conversión en el verano de 1906, durante el día se divertía a su manera... Por la noche... ¡no dormía! Las pesadillas sobre el infierno se le sucedían...

 

más sobre la táctica del buen espíritu

El buen espíritu siempre intentará hacerte entrar en razón, te dará verdaderas razones (conciencia moral), haciéndote reflexionar que eso no da vida. No te trata como un animal, sino como un hombre, como hijo de Dios. Busca salvarte y plenificarte. Lleva la firma clara del buen espíritu.

 

Sigue escribiéndome lo que piensas.

Tu amigo,

 

P. Hugo

P.D.: Te escaneé y te mando en archivo adjunto uno de los dibujos que tu querida esposa Montea, como buena dibujante que es, me regaló al final de su participación en el taller sobre discernimiento espiritual. ¿Te sientes reflejado? (Je, je, je...) Más de una vez el buen espíritu te «salvó por un pelo «¿no?