ABRIL...
ES PASCUA
Y Pascua es Paso. Ha pasado Dios por
En este caso, abril y Pascua se entrelazan:
abril es Pascua y Vida Nueva; es tiempo y oportunidad para
Si Cristo ha pasado de la muerte a
¿Podemos ahora vivir la fe, la
esperanza y el amor con Nuevo ímpetu?
¿Podemos actuar en todo como
resucitados? ¿Podemos gritar con nuestra coherencia y autenticidad, que
Defender la familia y en ella la
vida, la vida de todos, atenazada con garfios de violencia y de muerte, y crear
una cultura de vida y amor frente a la cultura de la muerte, es más que
posible.
Recrear las leyes, nuestras leyes, y
la justicia, nuestra justicia, buscando que sean justas, honestas, rectas y
conforme a razón, derecho y Constitución no es verdad que ya
resulte imposible; aunque no fácil. Todo depende de la genuinidad de Vida Nueva auténticamente
humana y cristiana que vivimos, sin alharaca pero con coherencia, quienes
creemos y sabemos que Cristo ha resucitado y vive en nosotros.
Llega otra legislatura, ¿será
verdaderamente Nueva? La culpa no es tan sólo de los políticos. Podemos exigirles, si vivimos, sin cálculos
correctamente políticos, lo que es verdadero, bello, bueno a favor del bien de
todos.
Todo ello lleva el cuño de la
esperanza y la fuerza y el vigor de lo divino en lo humano, de lo grande y de
lo noble; y también de la unidad, la fraternidad y la solidaridad, la fe y el
compromiso cristiano. Porque Cristo ha resucitado.
Quienes practicamos los Ejercicios
Espirituales de Ignacio, y de ellos vivimos, estamos convencidos de que ser
contemplativos en la acción es eso y más que todo eso.