ABRIL... ES PASCUA

 

Y Pascua es Paso. Ha pasado Dios por la Historia. Ha pasado Dios hecho Cristo, hecho hombre. Ha Pasado, ha vivido, ha muerto y resucitado, y todo, todo ha cambiado. Abril es Pascua Florida ¡Aleluya!

En este caso, abril y Pascua se entrelazan: abril es Pascua y Vida Nueva; es tiempo y oportunidad para la Vida Nueva.

La Vida Nueva no es una energía cósmica positiva y pacificadora. La Vida Nueva es la misma vida de Cristo Resucitado en nosotros, su mismo Espíritu, impulsando y dando calidez y calidad a nuestra Vida.

Si Cristo ha pasado de la muerte a la Vida, con Él nosotros: nuestro tiempo, nuestra vida y nuestra muerte son ahora el tiempo Nuevo, la oportunidad Nueva, la vida Nueva. Gracia o regalo de Dios para Vivir conforme a su proyecto de Amor con nosotros. Es posible ahora Vivir la Vida: vivirla como Dios quiere. Podemos dar un paso más y mejor en nuestro quehacer cotidiano. Podemos, porque hemos pasado, también nosotros, de la muerte a la Vida Nueva. Y la Vida Nueva es Cristo Resucitado. Con la Pascua, asumida, entrañada y vivida hemos resucitado. Nuestra vida personal ha de ser Cristo Resucitado.

¿Podemos ahora vivir la fe, la esperanza y el amor con Nuevo ímpetu?

¿Podemos actuar en todo como resucitados? ¿Podemos gritar con nuestra coherencia y autenticidad, que la Verdad y el Amor, la Vida, han triunfado y triunfarán? Podemos. Con la Gracia de Dios, sí podemos.

La Iglesia, la sociedad entera y toda Europa necesitan que las comunidades cristianas estén vivas, sean dinámicas y fecundas, desde la novedad y la fecundidad Nuevas que aporta Cristo resucitado en nosotros, con nosotros y para todos.

Defender la familia y en ella la vida, la vida de todos, atenazada con garfios de violencia y de muerte, y crear una cultura de vida y amor frente a la cultura de la muerte, es más que posible.

Recrear las leyes, nuestras leyes, y la justicia, nuestra justicia, buscando que sean justas, honestas, rectas y conforme a razón, derecho y Constitución no es verdad  que ya  resulte  imposible;  aunque no fácil.  Todo depende de  la genuinidad de Vida Nueva auténticamente humana y cristiana que vivimos, sin alharaca pero con coherencia, quienes creemos y sabemos que Cristo ha resucitado y vive en nosotros.

Llega otra legislatura, ¿será verdaderamente Nueva? La culpa no es tan sólo de los políticos.  Podemos exigirles, si vivimos, sin cálculos correctamente políticos, lo que es verdadero, bello, bueno a favor del bien de todos.

Todo ello lleva el cuño de la esperanza y la fuerza y el vigor de lo divino en lo humano, de lo grande y de lo noble; y también de la unidad, la fraternidad y la solidaridad, la fe y el compromiso cristiano. Porque Cristo ha resucitado.

Quienes practicamos los Ejercicios Espirituales de Ignacio, y de ellos vivimos, estamos convencidos de que ser contemplativos en la acción es eso y más que todo eso.